En estos contextos, el desafío principal no es la cantidad de pasto disponible, sino qué tan bien ese forraje puede ser digerido por el animal.
Qué sucede cuando la fibra es de baja calidad
Cuando la fibra del forraje tiene baja digestibilidad, el rumen se llena y tarda más tiempo en vaciarse. Como consecuencia, la vaca reduce su consumo y deja de comer antes de cubrir sus requerimientos diarios.
Tal como explica el Ing. Agr. Aureliano Otero, especialista en nutrición animal de Minerales Sur Entrerriano, la vaca no digiere la fibra por sí sola. La digestión la realizan los microorganismos que viven en el rumen, que necesitan dos elementos fundamentales:
- Nitrógeno disponible (proteína degradable o nitrógeno no proteico).
- Energía fermentable.
En dietas basadas en pasto seco, rastrojos, rollos, silajes fibrosos o pasturas degradadas, el rumen suele quedar corto de nitrógeno. Cuando esto sucede, la actividad microbiana se frena, baja la digestión de la fibra, disminuye el consumo y cae la producción o se deteriora el estado corporal del animal.
Mejorar el ambiente ruminal para mejorar el consumo
Cuando se corrige esta limitante y se mejora el ambiente ruminal, la digestión de la fibra se vuelve más eficiente. El rumen se vacía más rápido y la vaca vuelve a comer con mayor frecuencia.
El efecto práctico es directo y medible: ingresan más kilos de materia seca por día al animal. Esto incrementa la cantidad de nutrientes disponibles y explica la mejora que se observa en animales correctamente suplementados.
Por qué funcionan los bloques proteicos en este escenario
Según el Ing. Agr. Aureliano Otero, los bloques proteicos corrigen dos cuellos de botella típicos de las vacas en pastoreo sobre forrajes de calidad media o baja:
- La falta de proteína utilizable en el rumen.
- La baja eficiencia en la digestión de la fibra.
Al aportar nitrógeno disponible, se estimula la multiplicación de los microorganismos ruminales. Esto mejora la digestión del pasto, del rollo o del silaje y permite que la vaca aproveche mejor el forraje que ya tiene disponible.
El resultado no es reemplazar el pasto, sino aumentar su aprovechamiento. La vaca come mejor, consume más kilos por día y logra mejoras visibles en producción de leche, condición corporal o preñez, según el objetivo del sistema.
Uso simple y manejo práctico
Una de las principales ventajas de los bloques proteicos es su facilidad de uso. El animal regula su consumo de forma natural, sin necesidad de infraestructura compleja ni manejo intensivo.
Esto los convierte en una herramienta especialmente valiosa en campos extensivos, zonas de monte o sistemas donde reducir la mano de obra y simplificar el manejo diario es una prioridad.
Una situación frecuente en Entre Ríos y la región
En rodeos de cría del centro y sur de Entre Ríos, suplementados sobre pasturas naturales degradadas, se repite una situación clara: al incorporar bloques proteicos, las vacas recuperan consumo, mejoran su condición corporal y sostienen mejor los índices reproductivos, aun sin modificar la base forrajera.
El cambio no está en el campo, sino en cómo el animal logra aprovechar ese campo.
Nutrición con respaldo técnico
En Minerales Sur Entrerriano el enfoque está puesto en una nutrición práctica, basada en procesos biológicos reales y acompañada por asesoramiento profesional.
Contar con un equipo técnico que comprenda el funcionamiento del rumen y las limitantes propias de cada sistema productivo permite tomar decisiones más eficientes y evitar soluciones improvisadas.
Cuando el forraje baja su calidad, entender lo que ocurre dentro del animal se vuelve la clave para seguir produciendo de manera eficiente y sostenible.